Nada está escrito…
Junio 16, 2009

Harriman (izq.) acaba con las ilusiones...
Si hay un dicho que está demostrado una y mil veces, es aquél que reza: “las carreras de caballos hay que correrlas para ganarlas”. Es una verdad irrefutable, de la cual solo nos acordamos cuando un ejemplar como Bambera finalmente cae ante el estupor de quienes presenciaron el clásico Cría Nacional (gr. I) en el hipódromo y en los centros hípicos a nivel nacional.
No habían terminado de cruzar la raya los seis potros cuando ya en el centro hípico cada quien tenía su versión de lo sucedido. La no aceptación de la derrota era impresionante. Un buen amigo había jugado una fortuna a Harriman, y sin embargo su cara de decepción era tremenda. “Increíble”, me decía. “Primera vez que me duele haber ganado una carrera. Yo estaba ligando a Harriman, pero cuando iba a emparejar a Bambera, entonces comencé a rogar que no la pasara…!!!”
Y es que Bambera se había convertido en el ídolo que siempre necesita la afición. En su caso, la idolatría es mayor porque se trata de una yegua que se gana a los machos, una suerte de David que derrota a placer al gigante Goliat. Eso la convirtió en un purasangre especial, y su derrota en el Cría Nacional no cambia en lo absoluto la percepción del público. Es más, esta derrota pudiera haberla afianzado en el corazón de los hípicos venezolanos…
Pero Bambera no es un Fórmula 1. Bambera es una yegua, un ser vivo que siente y padece… y que se cansa. Es aquí donde debemos analizar lo ocurrido el pasado domingo:
En primer lugar, hay que estar claros en que el hipismo actual, en todos sus aspectos, no es ni la sombra de lo que tuvimos en la década de los ‘70 hasta mediados de los ‘80. Esto incluye, obviamente, a la pista. Yo recuerdo que hace 30 años era hasta difícil caminar en la pista de La Rinconada. Su capa superficial, de unos 10 centímetros de espesor, hacía que uno se hundiera un poco al ingresar a la arena, la cual se quedaba irremediablemente en nuestros zapatos. Hoy en día, la pista de La Rinconada es una especie de “piso” que no posee ninguna amortiguación. Aquel “colchón” de arena simplemente no existe. Esta pista produce un mayor desgaste para los ejemplares, que son más propensos a las lesiones de cascos, tendones, rodillas, etc.
Luego tenemos que considerar la calidad de los purasangres, y ojo, no estamos hablando únicamente de nuestro país, sino que nos extendemos por todo el Hemisferio Occidental. Los caballos de hoy en día no tienen la misma resistencia de sus semejantes de hace treinta años, ya que la cría del purasangre se ha orientado mucho más al aspecto comercial (vender las sangres que están “de moda”) y a la velocidad. Estos caballos son por ende más débiles y muchísimo más frágiles. Una demostración de ello puede ser el hecho de que ya van 31 años sin que haya un triplecoronado en los Estados Unidos; y una prueba local es la escasez de participantes en los clásicos Cría Nacional (gr. I) y República Bolivariana de Venezuela (gr. I) en los últimos años. Bambera es una yegua excepcional, campeona indiscutible, pero yo no puedo colocarla al mismo nivel de una Gelinotte, o de Lavandera, Ségula C., Trinycarol, Tessa, Tan Bonita o The Queen, solo por nombrar a grandes corredoras de la época dorada de nuestro hipismo que se midieron de igual a igual y se ganaron a los mejores caballos de su generación.
Finalmente, el error (en mi opinión) de las conexiones de Bambera al subestimar al resto de sus congéneres, por una parte, y por la otra, arriesgar a la potranca exigiéndole correr 4000 metros en tan solo siete días, más aún en esta pista. Aunque respeto las decisiones de cada quien, esta es una que yo nunca compartí, y así lo dije en reiteradas ocasiones en los programas de la página y mis columnas (quizás demasiadas veces, según la opinión de un exaltado fanático). No me da ningún tipo de satisfacción escribir éstas líneas en particular, porque hubiera sido muy grato para el espectáculo que una yegua lograra, 29 años más tarde, la casi imposible hazaña que intentó lograr la inolvidable hija de Never Bend. Mi preocupación por Bambera fue legítima, pero llegó a ser mal interpretada por algunos, quienes incluso tuvieron la desafortunada idea de acusarme de “ligarla pa’ tras”, como se dice en el argot hípico. Estoy más que seguro de que Bambera hubiera obtenido la Triple Corona nacional si los suyos hubiesen optado únicamente por esas tres carreras. Subestimación o ambición, las consecuencias ahora están lamentablemente a la vista…
Claro, igual habría que ver que ocurre en el clásico República Bolivariana de Venezuela (gr. I) para poder tener una idea aún más clara. A fin de cuentas, y como siempre, nada está escrito…
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